Sin embargo, nadie es adivino ni puede saber lo que queremos hasta que lo expresamos.
Aquí vienen los reclamos. "Eso no es verdad. Mis amig@s saben lo que quiero aunque no se los pida".
Y si has tenido el buen tino de encontrar personas que les gustan y disgustan cosas parecidas a ti, entonces todo es más fácil.
Y todavía adivinamos un nuevo reclamo: "¡Pero el amor es otra cosa!"
Pues no.
El amor y la amistad comen en la misma mesa y se construyen del mismo modo: conociéndose mutuamente.
Cuando alguien "sabe lo que quieres" es porque lo aprendió de ti y te fue descifrando poco a poco porque le ha importado desde el principio y ha seguido interesado en ello.
Así que, si lo que esperas es que haya una persona que siempre sepa lo que quieres, muéstraselo, para que lo aprenda contigo y aprendas lo que ella quiere también.
Si consiguen aprenderlo juntos, en eso radica la verdadera magia.







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